Versus

Un mangle rojo antropomorfo sirve de metáfora o reflexión sobre la capacidad autodestructora de los humanos

Versus

La gráfica de Edgar ‘Bacalao’ Argaez utiliza un entramado de elementos orgánicos, de flora y fauna, así como anatomía humana. Sus detalladas composiciones suelen recordarnos estampas de arte asiático, ilustraciones antiguas de literatura europea y manuales de botánica. En esta pieza, un personaje estridente, un mangle antropomorfo cuyos rizomas asemejan un sistema vascular y uno nervioso, irrumpe en el tranquilo vecindario.
Aquí el punto de partida era hablar del mangle, un árbol que vive en áreas tropicales con sus raíces sumergidas en agua salada y fangosa. Los manglares de México son hogares de una gran diversidad de especies, se les compara con bosques tropicales por su capacidad de albergar vida. Desafortunadamente, están en riesgo de desaparecer por el impacto de la actividad humana. En Quintana Roo, la urbanización ha reducido y contaminado miles de hectáreas de mangle en las últimas décadas.
Sobre un fondo negro, Bacalao eligió una paleta de tonos rojizos, amarillos y violetas que generan una atmósfera dramática, en la que un mangle rojo que sostiene machetes se autodestruye, cortando su propia cabeza. Bacalao construyó una imagen potente para los habitantes y visitantes de la isla de Cozumel, con la esperanza de provocar una reflexión sobre el daño que ocasionamos al manglar, y así tomar consciencia de la relación entre humanos, entorno y naturaleza. “Los incontables servicios ecosistémicos que los manglares aportan a la isla suelen ser invisibles al ojo civilizador que mira a través de los lentes del lucro. Bajo el imperativo de darle orden a un ‘caos natural’, no nos asumimos como naturaleza y quemamos nuestra propia casa”, declara Argaez. Sobre esta pieza, agrega: “es una potente alegoría, una oportunidad para reconocernos en lo natural. Sirva esta imagen como una invitación a rebelarse contra la idea racionalista que postula una naturaleza ajena, irreconciliable y en perpetuo versus”.

Artista:

Edgar 'Bacalao' Argaez

(Bacalar, 1983). Inició en las artes visuales realizando pintas callejeras y tomando talleres juveniles con el pintor Carlos Valdez Chay. En Veracruz se formó como pintor en la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana. Ahí fue alumno de Melchor Peredo García, de quien aprendió la técnica del buon fresco y el fresco de la escuela mexicana de pintura. Influenciado por Baltus, el realismo berlinés y por pintores neofigurativos como Francis Bacon, Edgar Bacalao explora en sus composiciones el cuerpo como escenario de la imagen erótica, aludiendo a juegos de poder y brutalidad. Actualmente colabora en proyectos de estampación en el taller de gráfica ARTECOCODRILO y realiza murales y pintura en lienzo.

English version
Bacalao's graphic art uses a network of organic elements, flora and fauna, as well as human anatomy. His detailed compositions often remind us of Asian art prints, antique European books and botanical illustrations. In this piece, a strident character, an anthropomorphic mangrove whose rhizomes resemble both a vascular and a nervous system, bursts into the quiet neighborhood. Here the goal was to talk about the mangrove, a tree that lives in tropical areas with its roots submerged in salt and muddy water. Mexico's mangroves are home to a great diversity of species, they are compared to tropical forests for their ability to support life. Unfortunately, they are at risk of disappearing due to the impact of human activity. In the state of Quintana Roo, urbanization has reduced and polluted thousands of hectares of mangroves in recent decades. Against a black background, Bacalao chose a palette of reddish, yellow and violet tones that generate a dramatic atmosphere, in which a red mangrove holding machetes self-destructs, cutting off its own head. The artist constructed a powerful image for the inhabitants and visitors of Cozumel, hoping to provoke a reflection on the damage we cause to the mangrove, and thus become aware of the relationship between humans, environment and nature. "The countless ecosystem services that mangroves provide to the island are often invisible to the civilizing eye that looks through the lens of profit. Under the imperative to bring order to a 'natural chaos,' we fail to assume ourselves as nature and burn our own home," the artists declares. About this piece, he adds: "it is a powerful allegory, an opportunity to recognize ourselves in the natural world. This image serves as an invitation to rebel against the rationalist idea that postulates an alien nature, irreconcilable and in perpetual versus".

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