Rainbow

Participación de Farid Rueda en el Festival Urban Morphogenesis en 2019

Rainbow

En agosto de 2019, una galería monumental de arte urbano se levantó entre los edificios del suburbio ruso Odintsovo, a 30 kilómetros del centro de Moscú. El proyecto invitó a más de 60 artistas de distintos países para inyectar de color esta zona residencial; entre ellos, el mexicano Farid Rueda se encargó de convertir una torre de 19 pisos en un tótem multicolor que conjuga perfectamente su estilo de patrones y animales con elementos de identidad local.

Rueda eligió el concepto del tótem —estas columnas talladas con animales que cuentan la historia de un clan o familia en América del Norte— para estructurar un mural de casi 50 metros de alto que no sólo reaviva el paisaje urbano sino que también se vincula con la comunidad local. Sobre un fondo con franjas de colores, pintó cuatro animales endémicos que tienen una fuerte carga simbólica en Rusia: un ciervo, un lobo y un tigre siberiano fusionado con un águila en la parte superior.

El arcoiris en el fondo tiene dos lecturas. Por un lado, Rueda lo eligió porque, mientras estaba planeando la composición, notó que frente al edificio había un jardín de niños donde los pequeños jugaban rodeados de los colores del arcoiris; por otro lado, el artista quería hacer un guiño al complicado tema de la represión homofóbica en Rusia donde, al momento que transcurría el festival, se hablaba en los medios de arrestos de participantes de comunidades LGBTTTIQ en protestas contra la homofobia.

Rueda explica que realizar este mural fue un gran reto por las dimensiones y las condiciones climáticas. Trabajó a trazo directo sobre el muro durante 12 días. “No tienes oportunidad de pintar un muro de este calibre todos los días. Esta es una situación donde te expones más. Esto te hace reflexionar en muchas cosas, y pensé: voy a asumir un riesgo, voy a tomar la oportunidad. Tengo que hacer algo muy completo. Voy a darlo todo”, señala.

Artista:

Farid Rueda

(Cuautla, 1986). Muralista residente en Ciudad de México, comenzó a pintar muros en 2011. Comenzó estudios formales de arte en la antes llamada Escuela Nacional de Artes Plásticas pero fue de manera autodidacta, practicando en muros de la calle, donde se ha formado y consolidado como artista.Desde entonces ha realizado diversas obras en ciudades del continente americano y en Europa. Por su propuesta estética y gran nivel técnico, se ha convertido en uno de los artistas urbanos mexicanos con más actividad y exposición a nivel internacional. Sus murales se reconocen fácilmente por el uso de fisonomía animal en un estilo vibrante que combina patrones y muchos colores.

English version
In August 2019, a monumental urban art gallery rose among the buildings of the Russian suburb Odintsovo, 30 kilometers from the center of Moscow. The project invited more than 60 artists from different countries to inject color into this residential area; among them, Mexican Farid Rueda was in charge of turning a 19-story tower into a multicolored totem that perfectly combines his style of patterns and animals with elements of local identity. Rueda chose the concept of the totem pole; these columns carved with animals that tell the story of a clan or family in North America. On a colorful striped background, he painted four endemic animals that have a strong symbolic charge in Russia: a deer, a wolf, and a Siberian tiger merged with an eagle at the top. The rainbow in the background has two readings. On the one hand, Rueda chose it because, while he was planning the composition, he noticed that in front of the building there was a kindergarten where children were playing surrounded by the colors of the rainbow; on the other hand, the artist wanted to make a nod to the complicated issue of homophobic repression in Russia where, at the time of the festival, there was talk in the media of arrests of participants of LGBTTTIQ communities in protests against homophobia. Rueda explains that making this mural was a great challenge due to the dimensions and weather conditions. He worked directly on the wall for 12 days. "You don't have the opportunity to paint a wall of this caliber every day. This is a situation where you are more exposed. It makes you reflect on a lot of things, and I thought: I'm going to take a risk, I'm going to take the chance. I'm going to give it my all," he says. For Rueda, who has been a sought-after and prolific muralist outside of Mexico, it has been important for his work to represent and speak of his origins: "By being a producer of art or painting, I am exporting culture from my country. Anyone who sees my work outside of Mexico knows that I am Latino; they recognize me by the colors, by the patterns. I felt very proud when I made this piece.

Ubicación